Todos los niños tienen días malos. Hablamos de depresión cuando el malestar dura semanas, está presente la mayor parte del tiempo y afecta a la vida en casa, en el colegio o con los amigos.

Señales que conviene observar

  • Tristeza o, muy a menudo, irritabilidad y mal humor continuos.
  • Pérdida de interés por cosas que antes le gustaban.
  • Cambios en el sueño o en el apetito.
  • Cansancio, dolor de barriga o de cabeza sin causa médica.
  • Bajada del rendimiento escolar y dificultad para concentrarse.
  • Comentarios negativos sobre sí mismo: «no sirvo para nada».
  • Aislamiento de los amigos.

Qué podemos hacer

Buscar un momento tranquilo y decirle lo que hemos observado sin juzgar: «hace días que te veo apagado y me preocupa». Escuchar sin quitarle importancia ni buscar soluciones rápidas. Mantener las rutinas, el movimiento y las actividades agradables, aunque al principio cueste.

Cuándo pedir ayuda

Si las señales duran más de dos semanas, conviene consultar con el pediatra o con un profesional de la psicología infantil. Si habla de querer morir o de hacerse daño, hay que pedir ayuda de inmediato: el teléfono 024 atiende las veinticuatro horas, y el 112 en caso de urgencia.

La depresión infantil tiene tratamiento, y pedir ayuda pronto mejora mucho el pronóstico.