¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija sufre depresión?
La depresión infantil existe y no siempre se ve como tristeza. A menudo aparece en forma de irritabilidad, pérdida de interés o quejas físicas.
La depresión infantil existe y no siempre se ve como tristeza. A menudo aparece en forma de irritabilidad, pérdida de interés o quejas físicas.
Todos los niños tienen días malos. Hablamos de depresión cuando el malestar dura semanas, está presente la mayor parte del tiempo y afecta a la vida en casa, en el colegio o con los amigos.
Buscar un momento tranquilo y decirle lo que hemos observado sin juzgar: «hace días que te veo apagado y me preocupa». Escuchar sin quitarle importancia ni buscar soluciones rápidas. Mantener las rutinas, el movimiento y las actividades agradables, aunque al principio cueste.
Si las señales duran más de dos semanas, conviene consultar con el pediatra o con un profesional de la psicología infantil. Si habla de querer morir o de hacerse daño, hay que pedir ayuda de inmediato: el teléfono 024 atiende las veinticuatro horas, y el 112 en caso de urgencia.
La depresión infantil tiene tratamiento, y pedir ayuda pronto mejora mucho el pronóstico.