Las habilidades de comunicación no son un talento con el que se nace. Se aprenden, sobre todo, en casa: viendo cómo hablamos entre nosotros y cómo hablamos con ellos.

Por qué importan

Un niño que se comunica bien hace amigos con más facilidad, resuelve conflictos sin agresividad, pide ayuda cuando la necesita y es capaz de explicar qué le pasa. También tiene más recursos para decir que no ante la presión del grupo.

Qué habilidades incluye

  • Escuchar sin interrumpir.
  • Expresar emociones con palabras en lugar de hacerlo con conductas.
  • Pedir las cosas de forma clara y amable.
  • Decir que no y aceptar un no.
  • Mantener una conversación: hacer preguntas, esperar el turno, mirar al otro.

Cómo podemos enseñarlas

Dedicar un rato diario a conversar sin pantallas, por ejemplo durante la cena. Hacer preguntas abiertas: «¿qué ha sido lo mejor de hoy?» funciona mejor que «¿qué tal?». Hablar en primera persona, «yo me siento», en lugar de acusar. Y reconocerlo cuando se expresan bien: «gracias por decírmelo así».

Cuando nos equivocamos y pedimos perdón, también les estamos enseñando a comunicarse.