¿Qué podemos hacer para disminuir la rivalidad entre hermanos y hermanas?
Las peleas entre hermanos son normales e incluso útiles. Nuestro papel no es hacer de juez, sino enseñarles a resolverlas.
Las peleas entre hermanos son normales e incluso útiles. Nuestro papel no es hacer de juez, sino enseñarles a resolverlas.
Compartir padres, espacio y juguetes genera conflictos de forma inevitable. Buena parte de las peleas tienen un objetivo de fondo: la atención de los adultos. Por eso la manera en que respondemos puede aumentarlas o reducirlas.
Las comparaciones («mira a tu hermano»), las etiquetas («el responsable», «la movida»), hacer siempre de juez y exigir al mayor que ceda siempre porque «es el mayor».
Si discuten sin hacerse daño, podemos darles la oportunidad de arreglarlo. Si hay agresión física o insultos, hay que pararlo, separarles hasta que se calmen y hablarlo después.
Pocas y claras: no se pega, no se insulta y se pide permiso antes de coger las cosas del otro. Hechas entre todos, se cumplen mejor.