A menudo nos fijamos en cuánto tiempo pasan los niños delante de la pantalla, pero también importa qué ven. Algunos programas cambian de escena cada pocos segundos, con música constante y muchos estímulos; otros avanzan despacio y dejan tiempo para entender qué pasa.

Qué dice la investigación

Algunos estudios han observado que, después de ver unos minutos de dibujos de ritmo muy rápido, los niños pequeños rinden peor en tareas de atención y de autocontrol que después de ver un programa pausado o de dibujar. El efecto se ha medido a corto plazo, y todavía se discute qué ocurre a la larga.

Cómo reconocer el ritmo

  • ¿Cuántos cambios de plano hay en un minuto?
  • ¿Hay silencios y pausas, o todo es ruido y movimiento?
  • ¿La historia se parece a la vida real o pasa de todo sin explicación?
  • ¿Cómo queda el niño al terminar: tranquilo o acelerado?

Recomendaciones

Elegir programas de ritmo pausado y con una historia clara. Evitar pantallas justo antes de los deberes y antes de ir a dormir. Verlos juntos cuando sea posible y comentarlos. Y recordar que el juego libre, la lectura y el movimiento son lo que más entrena la atención.