Desde muy pequeños, los niños reciben mensajes sobre qué se espera de ellos según sean niños o niñas: los colores, los juguetes, quién puede llorar y quién tiene que ser fuerte. A menudo se los transmitimos sin darnos cuenta, y acaban limitando sus elecciones.

Qué ganan

Un niño criado en igualdad puede elegir actividades por sus intereses y no por lo que «toca». Aprende a expresar todas las emociones, a cuidar y a ser cuidado, y establece relaciones más respetuosas. Es también una de las mejores maneras de prevenir la violencia en el futuro.

Cómo hacerlo en el día a día

  • Repartir las tareas de casa por edad y no por sexo, y que nos vean hacerlo también a los adultos.
  • Ofrecer juguetes y cuentos variados. Construcciones, muñecas, pelotas y cocinitas para todos.
  • Vigilar los elogios. No siempre «qué guapa» para ellas y «qué fuerte» para ellos.
  • Validar las emociones de todos. Los niños pueden estar tristes; las niñas pueden estar enfadadas.
  • Comentar lo que vemos. Cuando un anuncio o una serie muestran un estereotipo, preguntarles qué piensan.

No se trata de prohibir nada, sino de ampliar opciones. El ejemplo que ven en casa es el mensaje que llega más lejos.