¿Cómo usar el lenguaje corporal y el tono de voz para comunicarme mejor con mi hijo o mi hija?
Los niños leen antes nuestro cuerpo y nuestra voz que nuestras palabras. Pequeños cambios en la manera de decir las cosas pueden cambiar cómo las reciben.
Los niños leen antes nuestro cuerpo y nuestra voz que nuestras palabras. Pequeños cambios en la manera de decir las cosas pueden cambiar cómo las reciben.
Cuando hablamos con un niño, las palabras son solo una parte del mensaje. La postura, la mirada y el tono de voz le dicen si estamos tranquilos, si le escuchamos de verdad o si estamos a punto de perder la paciencia. Si lo que decimos y lo que mostramos no coinciden, el niño se queda con lo que ve.
Un tono bajo y pausado calma; un tono agudo y rápido activa. Cuando queremos que una norma se cumpla, ayuda hablar despacio, con frases cortas y sin ironía. Y si notamos que la voz se nos dispara, pararnos unos segundos antes de continuar es un buen ejemplo de autocontrol.
No se trata de actuar, sino de ser coherentes: que el cuerpo y la voz acompañen lo que queremos decir.