Estudiar es una habilidad que se aprende, como ir en bicicleta. En primaria no se trata de hacer muchas horas, sino de adquirir la costumbre de sentarse cada día un rato, organizarse y acabar lo que se ha empezado.

Las bases

  • Mismo lugar y misma hora. Una mesa ordenada, con buena luz y sin pantallas a la vista.
  • Antes, merienda y un rato de descanso. Nadie se concentra con hambre.
  • Tiempo ajustado a la edad. Bloques cortos con pausas funcionan mejor que una sesión larga.
  • Agenda. Revisarla juntos al principio y dejar que la gestione cada vez más por sí solo.
  • Empezar por lo más difícil, cuando todavía tiene energía.

Nuestro papel

Acompañar, no hacer. Podemos ayudarle a planificar y a resolver una duda, pero los deberes son suyos. Si se los hacemos nosotros, aprende que no es capaz. Conviene valorar el esfuerzo y la constancia más que la nota.

Técnicas sencillas

Leer, subrayar lo más importante, explicarlo con sus palabras y hacerse preguntas. A partir de cuarto o quinto, los esquemas ayudan mucho.

Si aun así cada tarde es una batalla, vale la pena hablarlo con la tutora o el tutor para ajustar las expectativas.