¿Cuáles son las ventajas de una educación libre de estereotipos de género?
Cuando los juguetes, las emociones y las tareas no tienen sexo, los niños y niñas pueden elegir según lo que les gusta y desarrollar todas sus capacidades.
Cuando los juguetes, las emociones y las tareas no tienen sexo, los niños y niñas pueden elegir según lo que les gusta y desarrollar todas sus capacidades.
Los estereotipos de género son ideas fijas sobre cómo tienen que ser y qué tienen que hacer los niños y las niñas. Los niños los aprenden muy pronto, y hacia los seis años muchas niñas ya dudan de ser tan buenas en matemáticas y muchos niños ya esconden que tienen miedo.
Ofrecer juguetes, cuentos y actividades variados sin etiquetarlos. Repartir las tareas por edad. Vigilar frases como «los niños no lloran» o «eso es de niñas». Mostrar referentes diversos: mujeres científicas, hombres que cuidan.
No podemos controlar lo que oyen en la escuela o ven en los anuncios, pero sí comentarlo: «¿quién dice que el rosa es solo de niñas?».
No se trata de prohibir las princesas ni los coches, sino de que nadie se quede sin probar algo por el hecho de ser niño o niña.