¿Por qué es importante el temperamento en nuestros hijos e hijas?
Cada niño nace con una manera propia de reaccionar al mundo. Conocer su temperamento ayuda a ajustar lo que le pedimos y cómo lo acompañamos.
Cada niño nace con una manera propia de reaccionar al mundo. Conocer su temperamento ayuda a ajustar lo que le pedimos y cómo lo acompañamos.
El temperamento es el estilo con el que un niño responde a lo que le rodea: cuánto se activa, cómo reacciona a las novedades, cuánto le cuesta calmarse. Tiene una base biológica y se ve desde los primeros meses. No es bueno ni malo, y no es fruto de cómo lo hemos educado.
Lo que más influye en el bienestar no es el temperamento en sí, sino cómo encaja con el entorno. Un niño cauteloso florece si le damos tiempo y avisos; sufre si lo empujamos o lo comparamos.
Observar sin etiquetar: «necesita tiempo para coger confianza» es más útil que «es tímido». Adaptar las rutinas, prever las situaciones difíciles y recordar que los hermanos pueden necesitar de nosotros cosas muy diferentes.
El temperamento marca el punto de partida, no el destino.