La relación con los iguales es uno de los grandes motores del desarrollo entre los seis y los doce años. Con los amigos, los niños ensayan cosas que con los adultos no pueden: hacer turnos sin que nadie mande, resolver un desacuerdo, ganar y perder.

Qué ganan

  • Habilidades sociales: iniciar una conversación, pedir para jugar, decir que no.
  • Regulación emocional: tolerar la frustración cuando el juego no va como querían.
  • Autoestima: sentir que forman parte de un grupo.
  • Empatía: descubrir que los demás piensan y sienten diferente.

Cómo podemos ayudar

Ofrecer oportunidades variadas, como el parque, una actividad extraescolar o invitar a un compañero a casa. No hace falta organizarlo todo: el juego libre, sin un adulto dirigiendo, es donde más se aprende. También ayuda hablar después de cómo ha ido, sin interrogar.

Cada niño tiene su ritmo

Los hay que disfrutan de grupos grandes y los hay que prefieren uno o dos amigos. Ser reservado no es un problema. Sí conviene observar si evita siempre a los demás, si vuelve triste de la escuela o si no lo invitan nunca, y hablarlo con la tutora o el tutor.