El refuerzo diferencial es una técnica de modificación de conducta con mucho respaldo científico. Se basa en dos pasos que van juntos: dejar de dar atención a la conducta inadecuada y reforzar de manera clara una conducta alternativa.

Un ejemplo

Si un niño interrumpe constantemente mientras hablamos por teléfono, podemos ignorar las interrupciones y, en cambio, agradecerle enseguida cuando espera su turno o nos toca el brazo en silencio. Con el tiempo, esperar le resulta más útil que interrumpir.

Pasos para aplicarlo

  • Definir la conducta que queremos reducir de manera concreta: «gritar para pedir cosas», no «portarse mal».
  • Elegir la alternativa. Debe ser una conducta que ya sepa hacer y que sirva para lo mismo: pedirlo con voz normal.
  • Reforzarla inmediatamente. Atención, un elogio concreto, una sonrisa.
  • No reforzar la otra. Sin reñir ni negociar, siempre que no haya peligro.
  • Ser constantes. Todos los adultos de casa deben responder igual.

Qué podemos esperar

Al principio la conducta inadecuada puede aumentar durante unos días, porque el niño comprueba si todavía funciona. Si mantenemos el plan, suele disminuir. No es adecuado ignorar conductas que le hacen daño a él o a los demás: en estos casos hay que intervenir.