Muchos padres y madres dudan entre intervenir cada vez que su hijo tiene un problema o dejar que se espabile solo. El punto medio es enseñarle a ser asertivo: expresar lo que piensa y lo que quiere sin agredir y sin callar.

Ideas para practicar en casa

  • Poner nombre a lo que pasa. «Cuando me coges el lápiz sin pedirlo, me enfado» es más útil que un grito o un silencio.
  • Ensayar frases cortas. «No me gusta», «para», «ahora me toca a mí». Dichas mirando al otro y con voz firme.
  • Jugar a representar situaciones. Hacer de compañero que no deja jugar y cambiar después los papeles ayuda a encontrar respuestas.
  • Dejarle decidir cosas pequeñas. Elegir la ropa o la merienda entrena el hábito de decir lo que uno quiere.
  • Escuchar su «no» en casa. Si en casa sus opiniones cuentan, fuera se atreverá a darlas.

Cuándo debe pedir ayuda

Defenderse también es saber cuándo una situación le supera. Conviene dejar claro que avisar a un adulto si alguien le hace daño de manera repetida no es ser un chivato, sino cuidarse.

El objetivo no es que gane todas las discusiones, sino que confíe en que su voz sirve.