¿Cómo puedo detectar que mi hijo o hija está sufriendo bullying?
Muchos niños y niñas que sufren acoso no lo cuentan. Hay cambios en el comportamiento, en el cuerpo y en las cosas que nos pueden poner en alerta.
Muchos niños y niñas que sufren acoso no lo cuentan. Hay cambios en el comportamiento, en el cuerpo y en las cosas que nos pueden poner en alerta.
Por vergüenza, por miedo o porque piensan que no servirá de nada, es frecuente que un niño o una niña acosados callen. Por eso conviene conocer las señales indirectas.
Elegir un momento tranquilo y hacer preguntas abiertas: «¿con quién juegas en el patio?», «¿hay alguien que lo pase mal en clase?». Si lo cuenta, escuchar con calma, creerle y agradecerle la confianza. Decirle que no es culpa suya.
Anotar los hechos, pedir una reunión con la tutora o el tutor y solicitar que se active el protocolo de acoso del centro. No conviene enfrentarse directamente con la otra familia ni decirle que se defienda devolviendo los golpes.
Si el malestar es intenso, buscad apoyo psicológico.