Comportamiento obsesivo: ¿cuándo me tengo que preocupar?
Los rituales y las manías forman parte del desarrollo. La diferencia entre una costumbre y un problema es el malestar que provoca y el tiempo que ocupa.
Los rituales y las manías forman parte del desarrollo. La diferencia entre una costumbre y un problema es el malestar que provoca y el tiempo que ocupa.
Muchos niños tienen rituales: el mismo cuento cada noche, los peluches colocados en un orden concreto, evitar las rayas de las baldosas. Estas rutinas dan seguridad y suelen ser flexibles. Si un día no se pueden hacer, hay una protesta y la vida continúa.
No burlarnos ni reñirle: no lo hace adrede. Tampoco conviene participar en los rituales ni responder una y otra vez a la misma pregunta, porque eso los mantiene. Ayuda poner nombre a la preocupación y hablarlo con calma.
Si las señales anteriores se mantienen durante semanas o van a más, vale la pena pedir una valoración a un profesional de la psicología infantil. Hay tratamientos eficaces, y cuanto antes se empieza, mejor funcionan.