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· 1 min de lectura · Comportamiento· Juegos y tecnología· Aprendizaje

¿Por qué es importante que mi hijo o mi hija jueguen?

Jugar no es perder el tiempo. Es la manera natural en que los niños y niñas aprenden, se relacionan y entienden lo que sienten.

Por GroWinApp

Entre deberes, extraescolares y pantallas, el tiempo de juego libre se ha ido reduciendo. Y, sin embargo, es una de las actividades más valiosas de la infancia.

Qué aprenden jugando

  • A pensar. Planificar, resolver problemas, imaginar.
  • A relacionarse. Negociar reglas, esperar el turno, ceder.
  • A regularse. Tolerar perder, controlar los impulsos.
  • A expresar emociones. En el juego simbólico ensayan miedos y situaciones nuevas.
  • A moverse. Coordinación, fuerza y equilibrio.

El juego libre

Es el que decide y dirige el niño, sin un adulto que marque qué hay que hacer. No requiere juguetes caros: cajas, palos, disfraces o una pelota dan más posibilidades que muchos aparatos.

Nuestro papel

Reservar tiempo cada día, ofrecer espacio y materiales sencillos, y salir al aire libre siempre que se pueda. Cuando jugamos con ellos, dejar que lleven la iniciativa. Y tolerar el aburrimiento: suele ser el minuto antes de una buena idea.

El juego a todas las edades

A los diez o doce años todavía necesitan jugar, aunque el juego cambie: deportes, juegos de mesa, construcciones, inventar historias.

El derecho al juego está reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño. No es un lujo.