Descubrir que nuestro hijo nos ha mentido puede doler, pero mentir forma parte del desarrollo. Los más pequeños confunden fantasía y realidad; a partir de los seis o siete años, la mentira suele tener un motivo concreto.

Por qué mienten

  • Para evitar un castigo o una bronca.
  • Para no decepcionarnos.
  • Para conseguir algo o llamar la atención.
  • Para proteger a un amigo o su intimidad.

Cómo responder

  • Mantener la calma. Una reacción muy fuerte enseña a mentir mejor.
  • No tender trampas. Si ya sabemos qué ha pasado, es mejor decirlo que preguntar «¿has sido tú?».
  • Separar el hecho de la mentira. «Romper el vaso ha sido un accidente; lo que no me ha gustado es que no me lo dijeras».
  • Hacer que decir la verdad salga a cuenta. Si confesar tiene el mismo resultado que esconderlo, no lo volverá a hacer.
  • Agradecer la sinceridad, sobre todo cuando cuesta.

Revisar nuestro ejemplo

Las pequeñas mentiras que nos oyen decir («di que no estamos») también enseñan.

Cuándo consultar

Si las mentiras son muy frecuentes, elaboradas o van acompañadas de otras conductas preocupantes, conviene pedir orientación profesional.