La implicación de la familia es uno de los factores que más influyen en cómo le va a un niño en la escuela. Pero implicarse no quiere decir controlar ni hacerle el trabajo.

Qué ayuda

  • Mostrar interés real. «¿Qué has aprendido hoy que no sabías?» abre más que «¿tienes deberes?».
  • Rutinas. Sueño suficiente, merienda, una hora y un lugar para los deberes.
  • Hablar bien de la escuela y de los maestros delante de él.
  • Valorar el esfuerzo, no solo las notas.
  • Leer en casa y tener libros a mano.
  • Fomentar la autonomía: preparar la mochila, apuntar las tareas.

Relación con la escuela

Asistir a las reuniones, mantener el contacto con la tutora o el tutor y comentar pronto cualquier preocupación. Familia y escuela deben ir en la misma dirección.

Cuando hay dificultades

Si le cuesta mucho una asignatura, evita ir a clase o se queja a menudo de dolor de barriga por las mañanas, conviene escucharle y hablarlo con el centro. A veces hay una dificultad de aprendizaje o un problema con los compañeros.

El mensaje de fondo

Equivocarse forma parte de aprender. Un niño que no tiene miedo al error se atreve a probar cosas difíciles.