¿Cómo hacer que nuestra separación sea menos difícil para nuestros hijos? (Parte II)
Después de la separación, lo que protege a los niños es la estabilidad, unas rutinas parecidas en las dos casas y quedar fuera del conflicto de los adultos.
Después de la separación, lo que protege a los niños es la estabilidad, unas rutinas parecidas en las dos casas y quedar fuera del conflicto de los adultos.
En la primera parte hablábamos de cómo explicar la separación. En esta nos centramos en lo que viene después: la vida repartida entre dos casas.
Es el factor que más influye en su bienestar. Esto quiere decir no hablar mal del otro delante de ellos, no usarlos de mensajeros ni de espías, y no discutir durante los intercambios.
Los cambios de casa son momentos delicados. Ayuda que sean puntuales, breves y tranquilos, y darles un rato para aterrizar sin interrogarlos sobre lo que han hecho.
Deben poder hablar del otro progenitor y pasárselo bien con él sin sentir que nos traicionan.
Un adulto desbordado tiene menos paciencia. Buscar apoyo propio, y ayuda profesional o mediación si el conflicto no baja, también es cuidarlos a ellos.