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· 1 min de lectura · Comportamiento· Vida en familia

¿Cómo puedo cambiar la conducta de mi hijo o hija a través del elogio?

La atención es el refuerzo más potente que tenemos. Un elogio concreto e inmediato hace que la conducta que nos gusta se repita.

Por GroWinApp

Las conductas que reciben atención tienden a aumentar. A menudo, sin querer, prestamos mucha atención a lo que no nos gusta («¡para!», «¡te he dicho que no!») y poca a lo que funciona. El elogio da la vuelta a esta balanza.

Cómo debe ser un buen elogio

  • Concreto. «Me gusta que hayas recogido los colores al acabar» enseña más que «muy bien».
  • Inmediato. Cuanto más cerca de la conducta, mejor.
  • Sincero y dicho con entusiasmo, mirándole.
  • Centrado en el esfuerzo, no en cualidades fijas: «te has esforzado mucho» en lugar de «qué listo eres».
  • Limpio. Sin añadidos como «ya era hora» o «a ver si lo haces siempre».

Cómo usarlo para cambiar una conducta

Pensar cuál es la conducta contraria a la que nos preocupa y salir a «cazarla». Si grita, elogiar cuando habla con voz tranquila. Si se pelea con su hermano, elogiar cuando juegan bien.

Dudas frecuentes

No, elogiar no malcría: lo que malcría es elogiar sin motivo. Y no hace falta hacerlo siempre con la misma intensidad; cuando la conducta ya es un hábito, basta con hacerlo de vez en cuando.

Proponeos encontrar cada día tres cosas que haya hecho bien y decírselas.