¿Cómo puedo gestionar las rabietas de mi hijo o hija?
Una rabieta es un desbordamiento emocional, no un desafío. Nuestra calma es la herramienta más útil para ayudarle a recuperar la suya.
Una rabieta es un desbordamiento emocional, no un desafío. Nuestra calma es la herramienta más útil para ayudarle a recuperar la suya.
Las rabietas aparecen cuando la frustración supera la capacidad del niño para gestionarla. Son más frecuentes en los pequeños, pero también se dan en primaria, sobre todo con cansancio, hambre o cambios.
Muchas se pueden prevenir: avisar de los cambios de actividad, mantener horarios de sueño y comida, dar a elegir entre dos opciones y evitar situaciones demasiado exigentes cuando ya está cansado.
Cuando se ha calmado, ofrecer contacto si lo quiere, poner nombre a lo que ha pasado («estabas muy enfadado porque querías quedarte») y pensar juntos qué puede hacer la próxima vez. Si el límite era razonable, se mantiene.
Si son muy frecuentes o intensas para su edad, si duran mucho o si se hace daño, conviene pedir orientación.
Cada rabieta acompañada con calma es una práctica de autorregulación.