Blog
· 1 min de lectura · Comportamiento· Vida en familia

¿Cómo puedo gestionar las rabietas de mi hijo o hija?

Una rabieta es un desbordamiento emocional, no un desafío. Nuestra calma es la herramienta más útil para ayudarle a recuperar la suya.

Por GroWinApp

Las rabietas aparecen cuando la frustración supera la capacidad del niño para gestionarla. Son más frecuentes en los pequeños, pero también se dan en primaria, sobre todo con cansancio, hambre o cambios.

Antes

Muchas se pueden prevenir: avisar de los cambios de actividad, mantener horarios de sueño y comida, dar a elegir entre dos opciones y evitar situaciones demasiado exigentes cuando ya está cansado.

Durante

  • Garantizar la seguridad y apartarlo si puede hacerse daño o hacerlo.
  • Hablar poco. En plena rabieta no puede razonar; las explicaciones llegan después.
  • Quedarnos cerca y tranquilos. Si necesitamos unos segundos para respirar, tomarlos.
  • No ceder a lo que ha provocado la rabieta, ni castigar la emoción.

Después

Cuando se ha calmado, ofrecer contacto si lo quiere, poner nombre a lo que ha pasado («estabas muy enfadado porque querías quedarte») y pensar juntos qué puede hacer la próxima vez. Si el límite era razonable, se mantiene.

Cuándo consultar

Si son muy frecuentes o intensas para su edad, si duran mucho o si se hace daño, conviene pedir orientación.

Cada rabieta acompañada con calma es una práctica de autorregulación.