¿Cómo responder cuando nuestro hijo o hija nos pide cosas?
Entre decir siempre que sí y decir siempre que no hay muchas respuestas posibles. La clave es ser claros, coherentes y no cambiar de opinión por insistencia.
Entre decir siempre que sí y decir siempre que no hay muchas respuestas posibles. La clave es ser claros, coherentes y no cambiar de opinión por insistencia.
Un juguete en el supermercado, cinco minutos más de pantalla, quedarse a dormir en casa de un amigo. Los niños piden muchas cosas al día y cada respuesta nuestra les enseña algo sobre cómo funcionan los límites.
Conviene pararse un segundo y pensar si la respuesta es sí, no o depende. Un «déjame pensarlo» es preferible a un no precipitado que después convertimos en sí.
Decirlo sin condiciones añadidas a última hora, y aprovechar para reconocer la manera de pedirlo: «Me lo has pedido muy bien».
Podemos mostrarle cómo hacerlo: mirar al otro, pedirlo una vez y aceptar la respuesta. Y elogiarlo cuando acepta un no sin rabieta, porque es una habilidad difícil.