La preadolescencia es una etapa de transición. El niño que hasta ahora lo contaba todo empieza a cerrar la puerta de la habitación, a discutir las normas y a dar mucha importancia a lo que piensan los amigos.

Qué cambia

  • El cuerpo. Empiezan los cambios de la pubertad, a menudo antes en las niñas, y con ellos la vergüenza y las comparaciones.
  • Las emociones. Son más intensas y cambiantes; pasan de la risa al enfado en poco rato.
  • El pensamiento. Razonan mejor, cuestionan y detectan nuestras incoherencias.
  • Las relaciones. El grupo de iguales gana peso y buscan más intimidad.

Qué necesitan de nosotros

Límites claros, pero negociados: explicar el porqué de las normas y ampliar la autonomía poco a poco. Respeto por su intimidad. Información sobre los cambios del cuerpo antes de que lleguen. Y disponibilidad: muchas conversaciones importantes surgen en el coche o a la hora de ir a dormir, cuando no las forzamos.

Qué conviene evitar

Ridiculizar sus cambios, compararlos con cómo eran antes o responder a cada mala contestación con una batalla.

Aunque no lo parezca, siguen necesitándonos. Solo cambia la manera.