¿Qué significa ser amigos de nuestros hijos e hijas?
Podemos ser cercanos, cariñosos y de confianza sin dejar de ser padres y madres. Los niños ya tienen amigos; lo que necesitan de nosotros es otra cosa.
Podemos ser cercanos, cariñosos y de confianza sin dejar de ser padres y madres. Los niños ya tienen amigos; lo que necesitan de nosotros es otra cosa.
Muchas familias quieren una relación de confianza con sus hijos y se preguntan si eso quiere decir ser sus amigos. La idea nace de un buen deseo, pero conviene matizarla.
Con un amigo compartimos ratos, risas y confidencias. Eso también lo podemos hacer con los niños. Pero una amistad es una relación entre iguales, y la relación con un hijo o una hija no lo es: nosotros tenemos la responsabilidad de proteger, decidir y poner límites.
Un adulto que necesita caer bien evita decir que no. El niño se encuentra con demasiado poder y poca seguridad. Tampoco le corresponde escuchar nuestras preocupaciones de adultos ni ponerse de nuestro lado en nuestros problemas de pareja.
Podemos ser la persona a quien recurren cuando tienen un problema precisamente porque no somos un igual: porque saben que estaremos ahí, con cariño y con criterio.