¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas en su desarrollo emocional?
Aprender a reconocer, expresar y regular las emociones es un proceso largo. Los adultos somos el primer modelo y el principal apoyo.
Aprender a reconocer, expresar y regular las emociones es un proceso largo. Los adultos somos el primer modelo y el principal apoyo.
El desarrollo emocional es el camino por el que los niños aprenden a entender qué sienten ellos y qué sienten los demás, y a hacer algo útil con esas emociones. Entre los seis y los doce años pasan de necesitar a un adulto para calmarse a tener estrategias propias.
Hablar de las emociones con naturalidad, también de las nuestras. Validar lo que sienten antes de corregir lo que hacen. Usar cuentos y películas para comentar qué sienten los personajes. Y ofrecer una rutina previsible, que es la base de la seguridad emocional.
Negar o minimizar («no es para tanto»), ridiculizar el llanto o castigar una emoción en lugar de la conducta.
La parte del cerebro encargada del autocontrol madura hasta bien entrada la juventud. Necesitan mucha práctica y muchas oportunidades de volver a intentarlo.