¿Es útil intentar evitar las emociones desagradables?
Huir del miedo, la tristeza o la rabia alivia a corto plazo, pero suele hacerlas más grandes. Aprender a estar con ellas es una habilidad que se puede enseñar.
Huir del miedo, la tristeza o la rabia alivia a corto plazo, pero suele hacerlas más grandes. Aprender a estar con ellas es una habilidad que se puede enseñar.
Ningún padre ni madre quiere ver sufrir a su hijo. Por eso es tan tentador distraerlo cuando llora, evitarle aquello que le da miedo o decirle «no pasa nada». El problema es que las emociones desagradables tienen una función: el miedo avisa de un peligro, la tristeza de una pérdida, la rabia de una injusticia.
Si un niño evita siempre lo que le da miedo, no llega a comprobar que podía afrontarlo, y el miedo crece. Si aprende que estar triste es algo que hay que esconder, deja de contarnos qué le pasa. La evitación da alivio inmediato y problemas más adelante.
Cuando decimos «hoy estoy nerviosa y me iré a caminar un rato», les enseñamos que las emociones se pueden sentir y gestionar sin huir de ellas.